Fundamentos Pedagógicos
UNA TEORIA PEDAGOGICA PARA UNA ENSEÑANZA INTEGRAL
1. Fundamento teórico
La educación es la cultura que el ser humano adquiere en su proceso de aprendizaje y socialización. Se constituye en su propio carácter, el cual es un conjunto de aspectos diversos que conforman la personalidad y determinan la forma de enfrentar la vida.
Esta forma de manejarse en la vida queda pautada por los conocimientos intelectuales, las experiencias vividas, lo que la mente ha podido percibir, las emociones, el sentir, el intercambio producido interior-exterior, lo que entra por los cinco sentidos, lo que se mira, se escucha, se toca, etc.
¿Cuál es el sentido de la educación? La formación integral del ser humano con el fin de aprender a vivir de la mejor manera, sin dañar a otros, y cumpliendo el objetivo de toda vida: la evolución propia y de los demás.
El eje de toda forma de vida es la armonía y equilibrio en sus funciones. El ser humano logra su equilibrio en el centro de sí mismo, en el conocimiento y seguimiento del propio Ser.
El Ser es la Esencia, lo que anima, y, por consiguiente, es parte de lo que anima a toda forma de vida.
En la educación que busca la armonía y equilibrio es indispensable trabajar en el sentido de unidad en la diversidad. Unidad fundamentada en que todos somos esencial, espiritualmente, lo mismo, favoreciendo la conciencia de integración y correspondencia.
La conciencia de que no estamos separados energéticamente nos lleva a generar una actitud educadora en la que todos los actores participan ineludiblemente: los padres, los maestros, la sociedad, “los demás”, los que sufren, los carenciados, los animales y plantas, los elementos de la Naturaleza, quienes se constituyen en maestros perfectos de un niño si aprende a apreciarlos y escucharlos.
La personalidad tiene diferentes niveles: el físico, el emocional, el mental, el intuicional, el espiritual. Una educación que contempla todos sus aspectos termina formando un ser humano íntegro, sin desfasajes en su interior. Todos los niveles maduran, dando lugar a una persona coherente en la que la mente, el corazón y el cuerpo tienden a actuar en consonancia.
Uno de los puntos débiles del sistema educativo actual es que termina creando un hombre deshumanizado, no consciente de su verdadera esencia, pero sí esclavo de los bienes materiales. Sin embargo, sabemos que el hombre es un todo muy complejo en el cual su aspecto sutil es sumamente determinante de diversas situaciones, conductas, enfermedades y otros. Por esto, todos los días el niño podrá descubrir, con la guía del docente, nuevos componentes de su infinito universo interno e investigar su propia naturaleza.
Otro factor fundamental en la educación del niño es la alimentación adecuada, ya que sus efectos se hacen notables en su comportamiento, en su rendimiento escolar, en su violencia o no-violencia, en su aspecto físico. Alimentos que se encuentran alterados por procesos industriales, con agregados químicos, envasados, recocinados, que han estado en freezer o microondas, o genéticamente modificados, pueden intoxicar el organismo que los ingiere. Se promoverá en los niños el consumo de alimentos lo más naturales y sanos posibles, respetando, sin embargo, las costumbres de su familia.
2. Concepción del niño
El niño es un ser humano en formación, alguien que comienza a transitar su ciclo de experiencias en la vida. Pero también es un receptor agudo de todo lo que lo rodea. Los conocimientos, en su ser, se encuentran aún frescos, sin estructuras ni conceptos previos, por lo que es mucho más fácil despertar todo lo que halla en su interior, y proporcionarle los carriles adecuados para que se desarrolle.
Cada niño tiene su particularidad, su necesidad, potenciales latentes diferentes. Su ser se halla muy cerca de sí mismo y se manifiesta a través de diferentes caminos: el arte, la introspección, la oración, el silencio, el conocimiento, etc.
3. Perfil y rol del maestro
El maestro se constituye en el otro “yo” que genera un feed back con el niño, ayudando así desde su saber y su carácter a que los conocimientos que éste trae afloren. Le brinda las herramientas necesarias para que de sí mismo surja todo lo que pretende enseñar.
El maestro es un guía, el modelo y ejemplo del niño.
Un maestro debe inspirar.
Un maestro, si pretende formar el carácter de un niño debe trabajar incansablemente para formar el propio, purificar sus emociones de manera de transmitir lo mejor de sí mismo, cuidar sus pensamientos, sus hábitos, sus acciones.
En el docente, el dominio propio implica también serenidad, valor y firmeza. Todos estos valores, transmitidos a los niños, engendran la confianza en sí mismo. Y la persona segura de sí misma sabrá cumplir con su deber aun en las circunstancias más adversas.
Ser maestro es una tarea sagrada, que debería tomarse como tal.
Es triste que en nuestros días no se considere el oficio del educador al mismo nivel de otras profesiones. Con honrosas excepciones, los estudiantes más inteligentes suelen huír de esta profesión, en realidad la más importante para la Nación, puesto que es la encargada de formar el carácter de sus futuros ciudadanos.
Por esto es que únicamente deberían ser maestros aquéllos para quienes la enseñanza no sólo representa un deber imperioso y sagrado, sino también el más grande de los placeres.
Un maestro irradia su energía y ésta habla más que sus palabras.
Ser maestro es una oportunidad de evolucionar enormemente si realmente asume la importancia del rol.
Es probable que al docente no le sea dado comprobar enseguida el efecto de su labor. Realmente, la influencia mayor del maestro se refleja en el desarrollo del carácter de sus alumnos. Ningún triunfo en los exámenes, ni en los informes o inspecciones, puede satisfacer al maestro como fruto de su trabajo. Pero cuando siente que su propia naturaleza superior se ha fortalecido y purificado por medio de su empeño en servirlos; cuando tiene la dicha de contemplar cómo la Humanidad se manifiesta plenamente en sus alumnos, entonces ha cumplido su tarea.
La formación académica y la formación del carácter son fundamentales para educar a un niño.
Si el niño vive en una atmósfera de Amor durante las horas de colegio, cuando regrese al hogar, será mejor hijo y mejor hermano. Cuando a él, a su vez, le toque dirigir el hogar, lo hará con el mismo acierto y amor con que ha sido educado, aumentándose, de este modo, de generación en generación, la felicidad de la familia.
4. Metodologías
Aprendizaje de valores humanos, incluyendo el conocimiento de vidas ideales e inspiradoras, lo cual promueve el sentido de la verdad, la rectitud, la paz y la no violencia como parámetros a seguir en la vida. Los valores y espacios del Ser en la educación del niño adquieren una importancia relevante en la educación que proponemos.
Los niños deben ser educados en la conciencia de que la verdadera y única base de toda acción recta es la fraternidad humana.
Como parte de esta educación se trabajará exponiendo un Ideal elevado a los niños, el cual deberá llevarse a la práctica durante un cierto periodo, de modo que su benéfica influencia se haga sentir en las clases y en los juegos. Si enseñamos el deber que tiene el más fuerte de proteger al más débil, se cuidará de no incitar a los más fuertes a sobrepasar y vencer a los más débiles, evitando, por ejemplo, ofrecerles valiosos premios en recompensa por sus victorias.
En realidad “EL PREMIO IDEAL CONSISTE EN TENER MAYOR PODER PARA AMAR Y SERVIR”. Esto se llevaría a la práctica si se premiase la buena conducta y los servicios al prójimo con puestos de mayor confianza y donde hubiera más oportunidades para poder servir.
Arte manifestado en la música, la pintura, el trabajo con las manos: desarrolla el hemisferio creativo, conecta con el Ser, torna flexible la mente y proporciona una vía de salida para la inspiración.
Conocimiento intelectual el cual eleva los niveles mentales. Proporciona herramientas necesarias para el crecimiento y para desenvolverse en el mundo con inteligencia, desarrollándola y ampliando el campo mental.
Actividades físicas: destrezas, danzas, deportes, etc. Son herramientas que pulen y disciplinan el nivel físico. Teniendo esto, como consecuencia, repercusión en los otros niveles. El esfuerzo, la disciplina, el desbloqueo del cuerpo ayudan al crecimiento general.
5. Técnicas de aprendizaje
Cada nivel de la personalidad puede ser trabajado a partir de diferentes técnicas. Como referencia podemos nombrar actividad puntuales para cada uno:
Nivel físico: En el relato de cuentos e historias los niños reciben ejemplos de conductas, de formas de manejarse con su vehículo físico, ya que escuchan o ven acciones realizadas por otros.
Nivel emocional: Crear espacios de armonización, de silencio genera paz y tranquilidad. Favorece el autodominio a partir de la calma que se produce en el interior. Aquí es donde se trabaja el nivel de las emociones promoviendo el equilibrio.
Nivel mental: La tarea de reflexionar, de crear conclusiones a través de frases o narraciones sobre lo escuchado, permite elaborar mentalmente el contenido y rescatar los valores subyacentes que se pretenden enseñar a través de las historias.
Cuando se ha dominado la mente, puede emplearse en beneficio de los demás: “Piensa cada día en alguien que se encuentra afligido, que sufra o necesite auxilio, y vuelca sobre él el caudal de tu amoroso pensamiento”.
Si hubiera noticias de algún suceso que perjudicase a mucha gente, el maestro podría dirigir su atención hacia ella, y pedirá a los niños que se unan a él para mandar pensamientos de amor y de valor a los que sufren.
Nivel intuicional: La canción, el momento de la música relacionada con las enseñanzas extraídas moviliza el centro cardíaco, sede de las emociones superiores, y permite expandir, exteriorizar y desbloquear esas emociones y sentimientos, favoreciendo en la apertura del corazón el fluir de la intuición.
Nivel espiritual: Es el momento en el que integran todos los niveles, en que pone en práctica el funcionamiento de cada uno de ellos a través del trato con los demás: el trabajo grupal de síntesis, en el que los niños se encuentran con la oportunidad de aplicar el valor aprendido: la paciencia y tolerancia con los compañeros, el compartir, en definitiva la integración como práctica cotidiana dentro del grupo y fuera de él.
Se considera de suma importancia que el niño desarrolle su propio discernimiento y criterio. A muchos niños no se les llega a formar nunca el propio carácter, por haber intervenido demasiado el maestro y los padres, imponiéndoles su propio modo de pensar respecto de lo que debe hacerse, en lugar de formar su criterio y despertar su intuición. De este modo se acostumbra al niño a no depender por entero del maestro o de los padres, sino más bien a marchar gradualmente por sus propios pies.
Los seres humanos alimentamos nuestro cuerpo físico con comida, y nuestros niveles internos con todo lo que recibimos a través de los sentidos. Todo lo que los niños ven, escuchan, perciben, tocan, etc., es registrado y almacenado en el subconsciente. Cualquier situación que se presente y contenga algún tipo de afinidad con lo almacenado produce un mecanismo a través del cual la forma de accionar responderá al subconsciente.
Si un niño acostumbra ver escenas de violencia, ya sea familiares, sociales, o por medios audiovisuales, éstas son registradas, y en situaciones que evoquen de alguna manera la misma energía, responderá con violencia tal cual lo tenga almacenado. Por eso la importancia de cuidar lo que los niños reciben, ya que si les brindamos contenidos benignos y amorosos, así responderán en las distintas situaciones de la vida.
Es importante hacerlos reflexionar sobre los contenidos que reciben diariamente a través de los medios de comunicación, para que no queden prisioneros de ideas colectivas.
6. El papel de los padres y maestros
Es un rol similar al de los maestros, por el hecho de ser los guías y ejemplos en la educación de los niños.
Es parte de la educación de un niño la educación de los padres. Si un niño, en la escuela, aprende conductas, actitudes, etc., y en su hogar, que es donde transcurre su mayor tiempo, recibe lo contrario, se termina perdiendo la tarea de la escuela.
Un niño no puede sostener en su aprendizaje la práctica de la verdad si en su casa algún padre miente. Lo mismo es aplicable al docente.
Es por ello que trabajar los valores con los padres y maestros es forma de taller regular no solo genera un espacio de participacion y aprendizaje, sino que se torna en una necesidad, ya que proporciona bienestar y crecimiento personal a cada ser. Cuando la educación de los niños se complementa con reuniones y talleres periódicos con los padres, la tarea de la escuela tiene sentido y resultados sorprendentes.
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